
Todos los niños pequeños tienen berrinches, pero si los de su hijo duran mucho más de lo normal, son mucho más intensos, ocurren ante cambios pequeños o estímulos sensoriales y no para aunque le dé lo que quiere, puede ser que no esté presenciando un berrinche común. En el autismo, estos episodios se llaman “crisis” y son cualitativamente diferentes.
Un berrinche típico es un comportamiento orientado a un objetivo: el niño llora o grita para conseguir algo que quiere o para evitar algo que no quiere. Cuando consigue lo que quiere — o cuando entiende que no lo conseguirá — el berrinche para. Suele durar entre 2 y 10 minutos. Una crisis de autismo es diferente: es una sobrecarga neurológica. El niño ha llegado a un punto de saturación sensorial, emocional o de cambio de rutina del que no puede salir fácilmente.
Las crisis del autismo tienen características propias: no paran aunque consiga lo que quería, pueden durar de 30 a 90 minutos, el niño no puede ser consolado fácilmente, puede haber autolesiones (golpearse la cabeza, morderse), y el niño puede tardarse mucho tiempo en recuperarse. Los desencadenantes frecuentes son cambios en la rutina, transiciones, sobrecarga sensorial y frustración al no poder comunicarse.
Si las crisis de su hijo son frecuentes, extremadamente intensas, duran mucho tiempo o incluyen autolesiones, es importante buscar evaluación y apoyo especializado. La terapia ABA trabaja específicamente en la prevención de crisis: identificar los desencadenantes, enseñar habilidades de comunicación alternativa y construir tolerancia gradual a las transiciones. Empiece el proceso en ¿Cómo empezar?
La ruta hacia reducir las crisis comienza con la evaluación funcional de la conducta (FBA), que identifica la función específica de cada episodio. Consulte nuestra página sobre servicios de ABA en NJ para entender cómo se desarrolla este proceso con nuestro equipo.
Dirigida por BCBA, en red (NJ FamilyCare/Medicaid y comercial). Consulta y verificación de seguro gratis.
Programe una consulta gratis Nuestros programas de ABA →La investigación sugiere que el sistema nervioso en el autismo procesa los estímulos con mayor intensidad, tiene menos capacidad de filtrar información irrelevante y puede saturarse más rápidamente. Además, muchos niños con autismo tienen dificultades para comunicar sus necesidades o anticipar los cambios, lo cual genera frustración intensa. Las crisis son frecuentemente una señal de que el niño necesita más apoyo comunicativo y más estructura predecible en su entorno.
Sí, muchos desencadenantes son sutiles: la transición de una actividad a otra sin aviso previo, ciertos tipos de ropa o texturas, ruidos de fondo acumulados, hambre o cansancio, cambios en la rutina aunque sean pequeños (diferente camino al colegio, diferente orden al almorzar). Llevar un diario de las crisis — hora, ubicación, qué pasó antes — puede revelar patrones y desencadenantes que permiten prevenir muchos episodios.
Esta página es información educativa general, no consejo médico. Cada niño es diferente — un BCBA puede evaluar las necesidades específicas de su hijo. Autumn ABA atiende a familias en los 21 condados de NJ; vea dónde ofrecemos terapia ABA.